Fernando

Testimonio de Fernando Fernando habla sobre la discriminación hacia las personas mayores Sebatián Ormachea

“Cuando uno ya es adulto mayor, la discriminación es grave. Yo he enviudado hace siete meses y puedo decir que desde que mi esposa murió, la gente, mi propia familia me discrimina por ser viejo y encima viudo. Mis cuñados, mi yerno ya no me escuchan, no hacen valer mi palabra, no dan importancia a lo que hablo o propongo. Yo me siento dolido, con mucha pena. Más bien algunos de mis hijos me apoyan, me dicen que no haga caso, pero igual es triste que tu propia familia te discrimine.

La familia no es la única que discrimina

Pero la familia no es la única que discrimina, también las autoridades. Yo estoy hace más de cuatro meses con un trámite para obtener mi certificado de nacimiento; pero hasta ahora que no agilizan en el registro civil, dan preferencia a la gente más joven. He presentado todos mis papeles, fotocopias, testigos, pero no me dan. Sin documentos no puedo hacer nada, no puedo ni siquiera asegurarme al seguro de salud, tampoco puedo trabajar.

Soy boliviano, no soy extranjero, ¿por qué no me dan mis documentos? Me casé cuando tenía 20 años y mi esposa 18, cuando uno es joven no piensa en que será adulto mayor. Veía a la gente mayor y pensaba que yo iba a morir a los 45 o 50; no pensaba llegar a los 64 años, veía la vejez lejos, no le daba importancia. Ahora es pesado, hasta el cuerpo se siente diferente, como si tuviese un bulto pesado encima. Pero yo todavía puedo hacer muchas cosas, soy carpintero y de eso trabajo.

Cuando uno es muy mayor sufre mucho

Estoy acostumbrado a levantarme temprano, siempre tengo algo que hacer algo y cuando lo hago me siento bien. Cuando veo a otro adulto mayor pienso y digo "no quisiera llegar a esa edad", porque cuando uno es muy mayor sufre mucho y no quiero eso. A uno le afecta todo, la vista, los pies; te tratan como a un bebé, por eso a veces a los viejitos lo dejan en los asilos.

En estos tiempos la juventud ya no es educada y no nos respeta, tampoco las autoridades. A uno le dicen: ¡qué te pasa viejo! o ¡cállese viejo, usted no sabe nada!, eso no se debe hacer porque todos vamos a llegar a esta edad. La familia puede ayudar a que no pase eso, pero a veces pienso que igual la juventud aprende malas costumbres por las amistades, es muy difícil”.

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