Lidia

Testimonio de Lidia Lidia comenta sobre el trato despectivo que recibió de su vecina por ser mayor Sebatián Ormachea No hace mucho mi vecina, una chica muy joven, me vino a tratar de `vieja` porque estaba haciendo unos arreglos en casa que generaron mucho ruido y ella vino a reclamarme; pero de una forma muy agresiva. Yo me disculpé pero ella sólo se enojó y me gritó: usted es una vieja que no sabe nada y se la pasa durmiendo. Cuando la chica me dijo `vieja` no me he enojado, pero no es justo que no haya respeto porque uno no hace daño a nadie, yo a esa persona no le he hecho nada. Me dolió que me haya llamado `vieja` de una manera tan despectiva.

Sé que tengo que aceptar que los años han pasado por mí y que todos vamos a llegar a esta edad. Quién sabe algunos vamos a tener la suerte de vivir un poco más y otros se irán antes, pero eso lo dirá el tiempo. Cuando era joven nunca pensé que iba a llegar a esta edad. Con la vejez he perdido la audición, estoy operada del oído. No puedo ver bien, también los dientes los he ido perdiendo. Tengo presión alta, no puedo recibir sorpresas, sentir emociones extremas porque me hacen daño. Voy al médico para atenderme de estas enfermedades, por suerte me atienden bien, pero sé que todo esto es parte de la vejez.

Ser mayor es doloroso

Ahora pienso que ser mayor es un poco doloroso, pero si la familia lo apoya, se sobrelleva. Los adultos mayores todavía tenemos capacidades mentales y físicas para desarrollar algunas actividades, no serán muy grandes como ir a la oficina, pero sí en el ámbito del hogar. Por ejemplo, yo sigo desarrollando mis actividades, cuido a mis hijos y nietos. Yo sigo, mientras mis hijos van a trabajar yo trabajo en la casa atendiendo a mis nietos. También hago algunas actividades para no perder la memoria, me saco un tiempito para hacer crucigramas, leo algunas obras que mi hijas me traen.

Todavía soy activa, no me siento arrinconada, pero me da pena ver gente que en comparación a mi están más mayores y no pueden hacer ciertas actividades Ahora los jóvenes creen que no van a llegar a viejos, pero hay que darle tiempo al tiempo, porque los años no pasan en vano, todos vamos a ser viejos, es una etapa de la vida a la que todos vamos a llegar.

La actitud de los jóvenes con los mayores depende mucho del hogar donde viven. Los padres tienen que inculcar desde pequeños a sus hijos el respeto que se merecen todas las personas. Si el niño aprende en la casa a tratar mal lo hará porque eso aprendió. El hogar es el centro donde se forman las personas, así lo creo”.

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